lunes, 29 de octubre de 2012

LA VIDA DE LOS CONEJOS

ENFERMEDADES DE LOS CONEJOS

El criador experimentado será capaz de detectar cualquier signo de enfermedad, incluso desde fuera de la jaula. Como conoce perfectamente todos sus animales podrá decir si alguno de ellos no se comporta normalmente. Algunas señales son evidentes. La primera indicación es el estado de sus deposiciones. Si son sueltas, el conejo debe haber estado comiendo algo que le ha revuelto el estómago. Y si las deposiciones huelen fuertemente mal, es posible que se trate de algo más serio que una indisposición de estómago. Hay que aislar el conejo enfermo para examinarlo detenidamente. El conejo sano ha de tener la nariz limpia y los ojos brillantes y vivos; su piel ha de ser plana y suave. Si el conejo se sienta encorvado y está con los ojos cerrados, es que hay algo que no está bien. Hay que hacer lo necesario para diagnosticar la causa. Todas estas medidas son vitales en el proceso de prevención de enfermedades. Vale más prevenir que curar. Y, como sea, establecer un diagnóstico puede revelarse difícil para el criador novicio, es mejor buscar el consejo de un criador con experiencia o de un veterinario.
Cuello torcido
El cuello doblado o torcido aparece bruscamente como consecuencia de una herida o lesión en el oído interno y sus órganos sensibles. El conejo puede tener cualquier edad o sexo. La cabeza del animal afectado cae hacia uno de los lados; en los casos graves el pobre animal es incapaz, incluso, de mantener el equilibrio. El conejo se mueve en un círculo, al no poder moverse en línea recta. La herida ha sido, casi con seguridad, originada por las correrías del conejo alrededor de la jaula bajo los impulsos del pánico o de cualquier tipo de excitación. Es pues, evidente que el cuello torcido es una consecuencia del nerviosismo. Los casos leves se suelen corregir por sí mismos en pocos días, siempre que el animal se mantenga en una jaula caliente y seca con una alimentación sana. Los casos graves son de difícil recuperación y el animal ha de ser sacrificado.
Absceso
La aparición de cualquier clase de bulto o protuberancia ha de ser considerada como sospechosa. Es el absceso, además si realmente lo es, hay que aislar al animal hasta que aquél reviente y drene. Al llegar a este punto, hay que separar la piel y el pelo de los alrededores del absceso. El bulto debe ser lavado con un trapo limpio empapado en antiséptico, practicando una incisión en la parte inferior del absceso. Esta incisión ha de permitir que el pus del interior drene libremente, y en forma total, durante el tratamiento. El animal debe ser sujetado por una persona, mientras otra oprime suavemente el absceso hasta que éste haya sido vaciado completamente. El pus segregado debe quemarse lejos de la conejera para evitar que pueda volver a ser causa de infección si llegara a ponerse en contacto con un corte o arañazo. La herida ha de volverse a lavar con el paño empapado en antiséptico y tratada con tintura de yodo. La herida ha de continuar siendo examinada cada día o cada día alterno, aplicando un nuevo apósito. Una vez cicatrizada la herida, el pelo volverá a crecer normalmente.
Envenenamiento por asclepiadea o algodoncillo
El heno de los EE.UU. puede contener a veces esta clase de hierba que, por otra parte, sólo crece en las praderas americanas. Tanto seca como fresca es venenosa para todos los conejos.
Después de comer el heno que contenga esta hierba, el animal queda paralizado. La espalda se arquea y la cabeza cae entre las patas delanteras. La enfermedad se ha llamado "de la cabeza caída" y la gravedad de la misma depende de la cantidad de hierba venenosa que el conejo ha comido. En los casos graves, todo el cuerpo queda paralizado completamente. En los casos leves, sólo la cabeza y los músculos del cuello se ven afectados. El tratamiento es muy lento y penoso para el conejo. A éste ha de instarse a que coma y beba lo más a menudo posible, a fin de que recobre todas las energías posibles para combatir el veneno.
Resfriado
El resfriado corriente puede llegar a ser una grave dificultad si no se trata prematuramente. Como ocurre con el hombre, no existe cura milagrosa. Todo lo que puede hacerse es procurar que el animal se encuentre lo más cómodo posible. Los conejos que sufren un resfriado, estornudan y sacuden sus cabezas intentando despejar sus conductos nasales. Se produce también una descarga de la nariz, y el conejo se frota la nariz con sus patas delanteras para tratar de hacer evacuar sus mucosidades. La piel, en la parte interior de sus patas delanteras, queda empapada de mucosidades, después de lo cual se producirá una muda y se volverá dura dicha piel. Los estornudos pueden también reconocerse como causa de la irritación producida por el polvo o el heno. Una vez superado el resfriado, el animal debe alojarse lejos de la conejera principal. Es preferible alojar el paciente en una jaula caliente y seca y que reciba aire seco, sin que existan corrientes. Hay que reducir la ración de comida en comprimidos y aumentar, en su lugar, la ración de comida en verde o vegetal. El uso de gotas nasales es inútil, porque el conejo las expulsa antes de que puedan hacer efecto alguno. Es mejor aplicar en el interior de los orificios de la nariz, con un pincel, una mezcla de aceite de eucaliptus y aceite alcanforado. Esto ayuda al conejo a respirar bien y al mismo tiempo permite que fluyan las mucosidades en lugar de secarse dentro de la nariz, obstruyéndola. La mezcla de aceites puede aplicarse también en las superficies interiores de la conejera así como a todas las partes que puedan entrar en contacto con los animales. Si el conejo enfermo es uno de los animales distinguidos de la granja, el criador no debe dejarlo de vista hasta que termine el resfriado. Puede tardar algún tiempo, pero el conejo sanará. Los animales que sufren un resfriado nunca deben tener contacto con los demás que están sanos, ni menos, desde luego, aparejarse mientras esté enfermo.
Infecciones de los ojos
El conejo doméstico es muy susceptible de adquirir infecciones en los ojos. La dolencia más frecuente es la inflamación del conducto lacrimal. Puede ser causada por el polvo o por cuerpos extraños localizados en la zona de aquel conducto y que lo bloquean completamente. La bolsa del ojo se llena completamente de agua, que rebosa y corre por las mejillas del conejo. Generalmente, sólo uno de los ojos resulta afectado; aunque pueden ser afectados ambos. La piel queda húmeda y manchada en la región del ojo y la mejilla. A veces, el pelo de la zona del ojo se desprende, exhibiendo el cutis, o epidermis que queda cuarteado o inflamado. El tratamiento consiste en baños regulares con una solución acuosa de ácido bórico. La solución, ha de aplicarse con un paño limpio de algodón o lana. También se han usado con éxito colirios destinados a las personas. Otras dolencias de los ojos pueden estar causadas por corrientes de aire, heridas en lucha y otros accidentes. A veces los recién nacidos tardan en abrir los ojos, después de la fase normal de los 10 días. Si el ojo aparece inflamado ha de bañarse con una solución muy débil de ácido bórico y agua caliente. Durante el baño, los párpados están muy blandos y generalmente pueden abrirse con una ligera presión de los dedos.
Neumonía
Aunque la neumonía suele ser rara en el conejo, a veces se presenta al haberse declarado otra enfermedad. El conejo puede quedar tan debilitado por el ataque de una enfermedad que no le quedan fuerzas para combatir la neumonía. Un cambio brusco de temperatura puede también reducir la resistenciadel conejo. Pero una buena alimentación y cuidado suelen bastar para detener la neumonía, incluso durante la enfermedad. El animal afectado suele mantener la cabeza hacia atrás en su intento de respirar mejor. Es posible que aparezcan mucosidades alrededor de la boca y nariz. Decrece el apetito del conejo y se muestra indiferente y sin interés por todo cuanto sucede a su alrededor. Es mucho más seguro eliminar el conejo tan pronto como se diagnostica la enfermedad. Pero si el conejo es muy valioso, debe tratarse por medio de inyecciones que puede facilitar el veterinario local. Los tratamientos con remedios caseros son pocos satisfactorios y el tiempo es de gran importancia en estos casos. Los conejos no sometidos a tratamiento mueren al cabo de pocos días.
Jarretes inflamados (Mal de patas)
Un jarrete inflamado es, en sí mismo, un asunto sencillo, pero si no se trata en su primera fase puede convertirse en algo serio. La inflamación del jarrete sobreviene cuando se frota la piel y eventualmente se arranca bajo las patas traseras. La piel se inflama y se hace quebradiza, a veces formando escamas que se infectan por medio de cuerpos extraños. Los Rex son quizá los más expuestos a esta dolencia, entre todas las demás razas. Si no se facilita a los conejos un lecho adecuado, los animales desgastan la superficie de las patas traseras desde la punta del dedo del pie hasta la unión con el muslo. el conejo Rex tiene en esta zona sólo la cobertura de una piel muy fina. Son más afectados los conejos grandes que los pequeños, puesto que tienen patas muy delgadas y mucho más peso a soportar. Relativamente, las razas menores tienen unos soportes con mayores patas. Todos los conejosactivos pueden tener inflamación de jarretes, especialmente los machos jóvenes y adultos, que están siempre pisándose sus patas. La pata se inflama y la infección, si no se trata enseguida, se extiende rápidamente. El conejo que sufre de inflamación de los jarretes se vuelve reacio a moverse en la jaula. Y su vitalidad se reduce. La zona afectada ha de mantenerse limpia en todo momento y hay que aplicar pomadas antisépticas. Para evitar posibles extensiones hay que colocar un lecho blando y espeso de paja.
Babeo
El babeo es una infección secundaria causada por abscesos en la boca del conejo. El absceso puede tener su origen en un diente malo o roto o en una sencilla infección de las encías. El conejo afectado babea, dejando caer la saliva por el maxilar inferior hacia el pecho, donde se mancha la piel. El apetito disminuye y el animal se indispone rápidamente. Poco puede hacerse en las dolencias de la boca y el animal ha de eliminarse.
Dolencias de la región anal
A veces se designa esa dolencia como quemadura o inflamación de la jaula. Se dice que procede del contacto de la suciedad con los tejidos del ano y alrededores de los órganos sexuales. La piel se inflama en esta zona. Aparecen costras que luego revientan y expanden el pus por toda la zona. Los conejos enfermos son reacios al acoplamiento. Pero si lo efectúan pueden pasar la infección del macho a la hembra o viceversa. La enfermedad no es hereditaria, ni es contagiable al hombre o a otros animales.
El tratamiento consiste en limpiar la zona afectada con una solución débil de agua jabonosa, secando cuidadosamente. Se aplica luego pomada de lanolina sobre la piel, frotando suavemente. La recuperación es lenta, pero suele lograrse.
Cara cubierta de costras
Se trata de otra infección secundaria. Parece ser producida por la toma de comprimidos de comida procedentes del ano durante la coprofagía y mientras estaba infectada la región anal. La piel de la cara y de la nariz se infecta por las bacterias, que causan inflamación y costras. El tratamiento consiste en una inyección de 150.000 unidades de penicilina G. El conejo puede volver a infectarse incluso después de este tratamiento y no terminará hasta que se haya erradicado la dolencia de la región anal.
Gusanos o lombrices
Algunos de los gusanos que infectan los conejos son los mismos que padecen los perros y los gatos. Los huevos de estos gusanos los recoge el conejo de lechos o alimentos contaminados. Cuando un huevo penetra en el cuerpo se agarra a los órganos internos, donde incuba. Los gusanos nacidos se alimentan de lo que come el conejo y causan su indisposición. A veces el gusano adulto pasa por el ano. Hay que mantener perros y gatos alejados de la conejera y nunca debe permitírseles que entren en contacto con la comida o con los lechos que utilizan los conejos. Tampoco debe permitirse que ni perros ni gatos se tiendan sobre las balas de heno o de hierba. El conejo que tenga gusanos debe aislarse, desinfectando la conejera.
Enteritis mucoidea
Esta enfermedad se designa también como hinchazón. El conejo afectado se encuentra mal en cuestión de horas después de haberse infectado. Su pelaje se torna áspero y embarullado. Los ojos se desvían y quedan opacos y sin vida, entumecidos. Puede aparecer o no la diarrea. El conejo pierde peso y puede llegar a pesar sólo una fracción de su peso normal. Los conejos jóvenes que adquieren esta enfermedad se sitúan junto al agua en posición encorvada. En casos extremos se sientan junto al agua de modo que sus patas delanteras pendan dentro de ella. En esta posición van tomando pequeños y frecuentes sorbos de agua del recipiente. El estómago se distiende y se hincha, cosa que da el nombre de la enfermedad. Desgraciadamente, el resultado corriente es la muerte. Los conejos que se recuperan no quedan, sin embargo, inmunes a la misma enfermedad y pueden volver a infectarse. No existe un tratamiento sencillo. Algunos comprimidos contienen un antibiótico que ayuda a reducir las consecuencias de esta enfermedad.
Mastitis
Afecta más frecuentemente a las hembras que crían que a las que no cuidan de su descendencia. La dolencia está causada por una infección de las glándulas mamarias debida a una bacteria estafilocócica. Las ubres de la hembra que cría resultan muy inflamadas. En una fase avanzada pueden volverse azules. Las glándulas mamarias se hinchan considerablemente y se vuelven duras y grumosas. El tratamiento normal es una inyección a cargo de un veterinario. La infección es más fácil de curar si se ataca en sus primeros síntomas. Si se deja llegar a fases más avanzadas, la curación es casi imposible. El conejo ha de ser eliminado. Todos los lechos, nidos, jaulas y accesorios han de ser esterilizados a fondo y el cadáver del conejo incinerado.
Pulgas y garrapatas
Ningún conejo doméstico ha de tener pulgas ni garrapatas. La buena gestión y dirección de la granja ha de garantizar que los conejos están sanos y limpios. Cabe la posibilidad de que un conejo visitante pueda traer estas pestes y dejarlas en herencia a sus huéspedes. Y aunque los conejos que se mantienen debidamente jamás llevan estos parásitos, nunca serán demasiados los cuidados. El rascarse excesivamente ha de observarse con gran sospecha. Hay que actuar rápidamente si se descubre que algún conejo tiene parásitos. En cualquier tienda o droguería se encontrarán polvos adecuados especialmente preparados para este fin. No hay que usar nunca, sin embargo, polvos insecticidas destinados a perros, que pueden ser demasiado fuertes e irritar su piel. Los polvos antipulgas han de usarse tres días seguidos para asegurar que todos los insectos, así como sus larvas o huevos, quedan destruidos.
Heridas externas
Algún accidente puede ser causa de que el conejo resulte herido. Muchos accidentes proceden de la caída del conejo mientras se le transporta o desde el borde de una mesa o banco. Generalmente, el animal no sufre más que del shock correspondiente. Sin embargo, si el conejo efectúa una mala caída, puede fracturarse una pata. Si se sospecha que hay fractura, el conejo debe colocarse en una parte seca y caliente para reducir el efecto del choque.
Mediante una cuidadosa observación ha de verse la extensión y amplitud de la fractura y su localización exacta. Las fracturas no deben tratarse en la propia granja. Hay que procurarse los servicios de un veterinario calificado. Aparte de recomponer adecuadamente el miembro roto, el veterinario puede detectar cualquier otra herida interna que puede no ser vista por el encargado de la granja. Los cortes y los desgarros pueden tratarse en la propia granja. Hay que limpiar la herida con un paño empapado en antiséptico. Hay que cortar el pelo de la zona herida con unas tijeras bien cortantes. Si la herida es profunda y sigue sangrando a pesar de los esfuerzos para cortar la sangre, es aconsejable llamar a un veterinario cirujano que podrá suturar la herida. Cubrir la herida con un vendaje es inútil, porque el conejo lo roerá. Si la herida se mantiene limpia y libre de polvo y suciedad, se curará probablemente en pocos días.
Canibalismo
A veces la hembra que ha criado se come simplemente sus hijos, aun cuando tengan ya diez días de edad. Ello es muy decepcionante para un criador novato, pero los experimentados ya no le dan importancia. Generalmente, si la hembra está bien alimentada, no suele haber este caso. Aunque existen hembras que se comen a sus crías por bien alimentadas que estén. Sin embargo, si la hembra persiste en su actitud, hay que eliminarla, puesto que este vicio puede ser también hereditario y pasar de generación en generación. Hay que pensar en la adopción de sus crías por otra hembra si la primera se cree valiosa para la granja. Las hembras jóvenes se comen a veces a sus pequeños en sus frenéticos intentos por mantener limpia la jaula. Estas jóvenes madres pueden perdonarse por estas faltas, puesto que, generalmente, suelen no volver a caer en ello en los siguientes partos. La excesiva manipulación de los pequeños puede poner nerviosa a la hembra madre, al punto de que puede llegar a matarlos sin que, sin embargo, los coma. Esto es incomprensible; la censura ha de ser para el encargado o cuidador, por su mal comportamiento y falta de sentido común. En un término general podemos ver que la mayoría de las enfermedades, llegan muchas veces por culpa del cuidador, falta de atención, falta de limpieza, falta de cuidados en general. En consecuencia, hay que mantener el o los locales excesivamente limpios y dedicar todos los días un buen tiempo a la inspección de los conejos y particularmente a los reproductores. ¡Un criadero limpio es un criadero sano!.

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